El encanto del Museo Cerralbo de Madrid

Uno de los museos palaciegos más bonitos de Madrid es el Museo Cerralbo, donde se exponen las colecciones de arte del XVII Marqués de Cerralbo. El edificio de estilo historicista, terminado en 1892, fue residencia particular del marqués, Enrique de Aguilera y Gamboa, y fue legado con sus colecciones al Estado español en 1924. Se inauguró en 1944 y sufrió varias remodelaciones, la última de 2010.

El encanto del Museo Cerralbo de Madrid

Cuando se accede al Museo Cerralbo se traspasa la línea del tiempo para disfrutar del ambiente y el refinamiento de una casa aristocrática del siglo XIX, en el centro de Madrid junto al Parque del Oeste. Su fundador, desengañado del carlismo de la época se dedicó a la arqueología y al coleccionismo, consiguiendo reunir una importante colección de obras de arte y artes industriales.

Durante la visita, además de acercarse a las costumbres exquisitas de la aristocracia burguesa del finales del siglo XIX, se disfruta de una interesante colección de pintura española del Siglo de Oro (en la que destacan obras de Zurbarán, Alonso Cano y El Greco) y de los siglos XVIII y XIX. La colección de pintura extranjera también es importante y en ella destacan valiosas piezas entre las que destacan artistas de la talla de Tintoretto, Bronzino, Giaquinto, Mengs o Anton van Dyck. Como curiosidad, tras su restauración en 2017, se descubrió que La Virgen con el Niño, hasta entonces considerada de Cerezo, era en realidad una obra de van Dyck. Tampoco hay que olvidar su interesante colección de estampas (1400) y dibujos, uno de ellos de Goya.

El Marqués de Cerralbo, en su faceta de arqueólogo, incorporó a su colección piezas singulares adquiridas en el mercado pues las procedentes de sus excavaciones fueron entregadas en su momento al Museo Arqueológico y al de Ciencias Naturales. También tenía un gusto por lo exótico como demuestra el juego chino para fumar opio, de la dinastía Quing, o el bento (contenedor para transportar comida) y la armadura de samurai del periodo Edo japoneses expuestos en la llamada Sala Árabe. 

Quizás lo que más seduce al visitante es el palacio en si, al pasear por las salas que le trasladan a la sociedad de otros tiempos y que de algún modo desvelan la vida cotidiana de las personas que habitaron este edificio, pues se conserva el mobiliario y la decoración original (relojes, tapices, medallas, monedas, etc.). Resulta muy interesante la visita a la cocina y al cuarto de baño con agua corriente que en siglo XIX suponía un gran refinamiento.

No se puede salir del palacio sin visitar el jardín de estilo inglés cuajado de esculturas entre las que destaca la escultura de un jabalí, copia florentina del siglo XVI que a su vez procede de una copia de una escultura semejante romana, copiada de una pieza helenística.

Quienes quieran profundizar más en la visita al Museo Cerralbo pueden consultar un interesante documento que se puede descagar en el siguiente vínculo. También se ofrecen dos vídeos en Youtube (parte 1 y parte 2) bajo el título "De palacio a museo".



 

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